La diosa «Salitre» _ Durante toda la eternidad ha sido la deidad más venerada, admirada y respetada. La única a las que ellas profesan su lealtad y docilidad a ciegas. Qué tendrá su sal para ser tan preciada a pesar de que tan pocas han podido complacerse de ella?

«Libella», la coronel valiente _ Su mitad humana le otorga virtudes como la lealtad, honor y determinación, mientras que gracias a su fracción salvaje posee un gran instinto, agilidad y coraje. Siempre al frente de su ejército de rosas, comandándolo con gran heroicidad desde su yegua, una ejemplar Akhal-Teke excepcional con crin, cola y mirada en llamas y reflejos de mar en su pelaje. A pocos centrímetros y desde el aire la acompaña su mejor consejera «Mercuriale».

El ejército de las rosas_Un trío de rosas forman este peculiar ejército fundado para hacer el bien. 
La primera de ellas es «Halfeti», una joven singular proveniente de una recóndita aldea de oriente. Cualquiera quedaría abrumado por la peculiar ecuación de su belleza: mechones de pelo negro rojizo que resaltan sus ojos candentes.
La segunda rosa fue llamada desde su primer llanto «Adenia». Adiestrada desde ese mismo soplo por sus antecesoras de la Tierra del Fuego para convertirla en lo que es hoy, una auténtica guerrera.

La tercera rosa, «Bla du Nord» lleva sangre norteña, piel blanquecina y ojos cristalinos. Pero que no te engañe su apariencia, su mente implacable y estratega ha podido derrocar a las más feroces y despiadadas.
Tres rosas muy distintas pero cada una de ellas alberga un gran secreto en sus entrañas. Continuemos escribiendo la historia para desubrir sus entresijos.

La dama del cielo_Nadie conoce su verdadero nombre ni su apellido. Nadie sabe el color de su sangre ni su origen. Sus pies no reposan en la tierra, sin embargo no hay un rincón del reino en el que no se haya oído hablar sobre ella.
Hay quien dice habérsela tropezado por la noche como un aire frío que te roza de repente y te eriza el vello. Hay quien dice haberse ruborizado en un sólo segundo ante la inceridumbre de su presencia.